Albacete, conocida por su rica cultura y tradiciones, también se destaca como una región con una larga historia en la producción de quesos artesanales. Durante generaciones, los queseros locales han perfeccionado sus técnicas para ofrecer productos de alta calidad, convirtiendo la quesería en Albacete en un verdadero referente del sabor auténtico y tradicional.
Dentro de este legado estamos nosotros, tratando de combinar la experiencia heredada con un compromiso firme hacia la calidad. Cada queso que elaboramos refleja el cuidado en el proceso artesanal, conservando ese sabor único que solo una quesería tradicional puede ofrecer.
Historia de la quesería en Albacete
La tradición quesera en Albacete se remonta a muchos años atrás, cuando las primeras explotaciones ganaderas comenzaron a florecer en la región. Gracias a la abundancia de tierras fértiles y un clima ideal, la ganadería pronto se convirtió en una actividad esencial, y de ahí surgió el arte de hacer quesos. Al principio, eran pequeños productores locales quienes, con métodos sencillos, elaboraban quesos para consumo familiar. Sin embargo, con el tiempo, esta práctica se fue perfeccionando, y la quesería en la región comenzó a evolucionar hasta convertirse en lo que conocemos hoy: una fuente de productos artesanales de calidad reconocida.
Una de las grandes ventajas de Albacete, y algo de lo que nos sentimos muy orgullosos en Quesos La Casica Villegas, es la influencia de nuestras condiciones geográficas y climáticas. Aquí, el ganado disfruta de pastos frescos y aire limpio, lo que se traduce en leche de altísima calidad, el ingrediente clave para cualquier buen queso. La combinación de esta leche rica en nutrientes con los métodos tradicionales que se han transmitido de generación en generación ha permitido que la producción quesera siga siendo tan relevante como siempre.
Hoy, aunque las técnicas han avanzado, la esencia sigue intacta. En Quesos La Casica Villegas continuamos utilizando esas recetas y procesos artesanales que nuestros antepasados desarrollaron con tanto cariño. Esta herencia no solo garantiza la calidad, sino que también asegura que cada bocado de nuestros quesos cuente una historia, la historia de una tradición que ha perdurado a lo largo de los años. Y lo mejor de todo es que, con cada nuevo día, seguimos siendo parte de esa historia.
El arte de la fabricación artesanal
Todo comienza con la selección de la leche, que es la base de cualquier buen queso. En nuestro caso, utilizamos leche fresca y de calidad, proveniente de ganaderías locales. Esto no solo apoya a los productores cercanos, sino que también garantiza que estamos trabajando con un producto que cumple con nuestros altos estándares. Cada día recogemos la leche prácticamente recién ordeñada, lo que nos permite capturar toda su frescura y sabor. Esta es una de las claves que marca la diferencia en el resultado final.
Luego viene el paso del cuajado, un momento crucial en el que transformamos la leche en cuajada, la base del queso. Aquí es donde la experiencia y los métodos tradicionales entran en juego. Usamos técnicas que se han mantenido a lo largo del tiempo, ajustando cuidadosamente las condiciones para que el cuajo forme la textura perfecta. No hay prisas, solo paciencia y dedicación para que el proceso se realice de manera natural.
Una vez que tenemos la cuajada, pasamos al moldeado y prensado. Aquí es donde realmente se hace la magia, ya que le damos forma al queso a mano, siguiendo las técnicas ancestrales que nuestros antepasados utilizaban. Este es un momento en el que se necesita un ojo entrenado y unas manos expertas para asegurarse de que cada queso tenga la forma y consistencia adecuadas. El prensado permite que el queso vaya tomando cuerpo, eliminando el exceso de suero, pero siempre de manera controlada para mantener su textura suave y cremosa.
Finalmente, llegamos a la maduración, uno de los pasos más importantes y donde el queso desarrolla todo su sabor. Este es un proceso que no puede apresurarse. Los quesos reposan en nuestras bodegas, donde controlamos cuidadosamente la temperatura y la humedad para que maduren a su propio ritmo. Durante este tiempo, los sabores se concentran y adquieren esa profundidad tan característica que distingue a nuestros quesos. Dependiendo del tipo de queso, este proceso puede durar semanas o incluso meses, pero siempre con un resultado que vale la espera.
Diferencias entre el queso artesanal y el industrial
Cuando hablamos de queso artesanal y queso industrial, la diferencia salta a la vista (¡y al paladar!). Mientras que en la producción industrial se priorizan la cantidad y la velocidad, el queso artesanal, como el que hacemos, se elabora con calma y dedicación, cuidando cada detalle del proceso.
En la fabricación industrial, las máquinas hacen la mayor parte del trabajo, y muchas veces se añaden ingredientes artificiales para acelerar la maduración o dar más consistencia. En cambio, en la producción artesanal, todo es más natural y respetuoso con los tiempos de la naturaleza. Por ejemplo, nosotros seleccionamos la leche manualmente y trabajamos cada lote con el mimo que se merece.
Los beneficios de optar por un queso artesanal son claros: un sabor auténtico, lleno de matices que no se logran en un producto hecho en masa; una textura suave o firme, según el tipo de queso, pero siempre inigualable; y un aroma que te transporta a lo mejor de la tradición quesera.
Además, consumir un queso artesanal no es solo una cuestión de sabor, también es una manera de apoyar a los productores locales y optar por un producto de proximidad, sin químicos ni aditivos innecesarios. En Quesos La Casica Villegas, apostamos por lo natural y por ofrecerte un producto con alma y mucha historia.
Conclusión: La tradición como sello de calidad
Mantener viva la tradición quesera no es solo una cuestión de preservar el pasado, sino de garantizar que cada queso lleve consigo el sabor y la calidad que solo un proceso artesanal puede ofrecer.
Te invitamos a probar nuestros quesos y descubrir por ti mismo el sabor auténtico que nos distingue. Al hacerlo, estarás apoyando la producción local y ayudando a que esta tradición artesanal siga viva por muchas generaciones más.